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martes, 29 de abril de 2008

Cuerpo intagible


Camino por calles de piedra,

Abarrotadas por la espesa niebla que atenta contra la tímida luz.

Mis pasos agudos por la suavidad de mis movimientos

Y mi aliento sereno, profundo.

Mientras más se concentra la niebla,

Más frágiles se vuelven mis pensamientos

Hasta lentamente desvanecerme en el silencio de estas calles de almendra.

Cuando mis cabellos están a punto de tentar las hojas secas

Por el otoño que se ha ido irremediablemente,

Me tomas de la cintura

Y haces parecer mi cuerpo una flor que recoges a mitad del camino.

Cuando mis ojos se abren estoy posada bajo una inmensa frazada

Y las melodías de un tentador piano invitan mi curiosidad a ponerme en pie.

Mis pies tocan la fría losa del lugar

Y poco a poco mis oídos se percatan de que estoy mas cerca…

Al momento en que cruzo la habitación,

Te encuentro lisonjeando el piano,

Maniobrándolo.

Trato de ver tu rostro,

Pero tu cabello ocupa toda mi visión

Y me quedo paralizada ante trascendental sinfonía.

Mientras más intensa se convierten sus notas,

Más estática siento mi cara, mi inhalación.

Y como empujada al abrumante sol comienzo a conmoverme por toda la habitación,

Por cada estela que la forma,

No dejo de danzar.

Pareciera que fuese la invitada especial

De un estado de éxtasis irracional.

Mi voluntad solo toma de las manos la impulsividad de mis movimientos,

Mientras que de reojo observo como mi raciocinio salta por las ventanas.

No siento frío, ni calor, ni miedo…

Ni nada de todo aquello que ata mis pies en cada situación que esté fuera del alcance de mis conocimientos.

Me estremezco por la dureza del piano, de sus inclementes consonancias.

Al momento de seguir agitando mi cuerpo

Me encuentro con tu sonrisa; estás parado frente a mí

Admirando mi elocuente locura.

Y ya las profundas notas del piano se disiparon en cada columna de la inmensa habitación. Solo queda mi pronunciado respirar y el sonido de tus dedos apoderándose de mi abrigo.

Mi mente hace un descomunal esfuerzo por tratar de comprender la situación, pero ya fuera de estas paredes se encuentra mi raciocinio

…en el frío suelo de las calles de piedra…

Y por fin escucho la tonalidad de tu voz, que balbucea que por fin me encuentras.

Que dulces abrazos siguen a continuación,

La pluralidad de mis sentimientos se simplifica solo al del apego.

Y pasamos a hablar con la mirada, a tentarnos con los labios.

Sentía el retazo invertido de una explosión,

La creciente llama de una vela:

Comenzamos por etéreos movimientos,

Ascendimos a la conexión rojiza producto de tantos brotes de goce.

Y acabamos en la naranja excitación, en la fogosidad inimaginablemente poderosa.

La gracia de dos cuerpos irreconocibles por el nivel de asociación;

El desenlace de mis más íntimos sueños.

El palpitante anhelo de que nunca acabe y el continuo agradecimiento porque hubieses alzado mi cuerpo.

No obstante,

Todo termina cuando mi raciocinio escala los murales y golpea mi cuerpo.

Advierto que no estás aquí,

Solo eres una creación de mi poesía…

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