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viernes, 2 de mayo de 2008

Invitada en las alturas


He trazado una fibra delgada con fracciones de mi sonrisa,

Tensa con mi consuelo

Estoy aquí arriba, ¿no me ves?

¿Deseas saber como se ve mi cuerpo desde esta altura?

Si no alcanzas a vislumbrarlo

Te lo podría describir:

Se tambalea constantemente por la inestabilidad de la altura,

Mi cabello ondulado aún se mantiene en su lugar, suave, oscuro

Mis grandes ojos insondables, aún continúan tristes

Mi pecho abrigado, mi piel dócil,

Mis caderas ondeadas, mis muslos contraídos

Y tengo frío

Por los garrotazos del viento del norte.

Tal vez si permanezco un poco más en esta condición

Podría desvanecerme y aferrarme a cada parte de tu ser

Alcanzaría volar con el humo de la ciudad

Y viajar entre la noche y la luz…

Desde aquí arriba mis miedos se van derritiendo

Tú desde abajo, aclamas saber el más inmediato

Y yo te lo regalo,

Dejo que se desglose de mí

El miedo que me acompaña ahora es el de la incertidumbre por ti,

La fluctuación de mis emociones,

El titubeo de mis siguientes días.

Miedo a no dejar de llorar

en esta inquisidora altura que aclama por acciones.

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