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lunes, 20 de octubre de 2008

...Solo Soy...


Con movimientos sosegados exhorto tu pasión,

Sobre ti mis piernas se balancean efusivamente.

Tu lengua va más allá de mi cuerpo, por mis hombros,

Devastando todas mis dudas.

Y me entrego en un instante a tu aliento,

No percibo más que tu rostro desbordado de placer.

De tus dientes mordiendo tus labios en cada inclinación.

Y la radiante luz de la luna sobre los relieves de nuestros cuerpos,

Se acoplan a los gemidos que se expanden fuera de control.

Y sobre mi repites que soy perfectamente tu sugestión.

Cabalmente tu exaltación,

Extrañamente solo una pieza de tu cuerpo,

Una contorsión de tus fantasías.

Sujetos en la afonía de dos cuerpos


Al abrigo de las luces de velas rojas,

En un cuarto sumido en el olvido,

Lejos de todo lo que conocen,

Lejos de todo lo que saben;

El calor crece.

Dos cuerpos se entrelazan.

Están sedientos.

Solo respiran el mutuo aliento, solo escuchan los múltiples suspiros.

Todas las palabras que prenden el techo de fantasías.

Toda la descarga de ambición de esos besos entrecortados por tanta euforia.

El calor crece.

Reverdecen los jardines de sus almas.

Todo cobra vitalidad.

Se dilatan hasta el infinito.

Suben hasta el corazón del cielo y se dejan caer.

Parecen jugar con la creación

Y la creación parece entretenerse con la vistosidad de sus cuerpos, los inexorables besos que recorren cada centímetro de calor.

En cada rincón del cuerpo explotan sensaciones que liberan intensidad.

Se respira en esa atmósfera un aroma a piel joven,

A corazones agitados de tanta felicidad.

Y ahí se quedarán.
Serán primavera y verano, otoño y también invierno.

Serán dueños del tiempo, del espacio.

...Las velas ya titilan...

jueves, 16 de octubre de 2008

Solo una despedida


Continuaba observando por la ventana,
Observando las luces que se difuminaban a cientos de kilómetros,
Caía una lluvia suave, un aire espeso.

Tus palabras provenían de la cama,
Mi melancolía de tus ojos,
Pasé a perderme en la sencillez de tu sonrisa.

Podía abrazarte hasta el alba creciente y aún así mis brazos no pedirían tregua con el descanso.

Es un tanto impreciso todo lo demás,
Solo se confirmaba el hecho de la pasión,
Y el disfrute de la compañía como en muchos años.

Podía vacilar ante tu jugueteo pero jamás a la manera en que tu mirada me envolvía.

Y vino la neblina,
Acabó con la fortaleza,
Estaba realmente asustada, no sabía que podía hacer sin tus manos, sin tu resguardo.

Aún así seguía escuchando tus melodías, cada una de aquellas que escuchamos juntos:
Con tu mano sobre la mía, con tus labios juntos a los míos, tus brazos sosteniendo mi cintura, tu libido derramándose por mi cuerpo…

Abrí los ojos
Te habías marchado,
Aún somnolienta jugaba a recordar tu rostro diciéndome que algo debía morir,
¿Algo?
Mientras buscaba ese “algo” para ayudarte a destrozarlo me topé con una inmensa piedra,
Destrocé mis rodillas con la caída, a gritos repetía tu nombre
¿A dónde te fuiste que no veo tu sombra?

No se si por suerte o por desgracia encontré un pequeño lago,
Limpiaba cada gota de sangre que emergía de mí ser,
Y fue cuando vi marchar un ejército hacia mi lucidez…

Y la ira destrozó mi garganta,
Mis puños buscaban tu dirección,
Dejaba mi inspiración transitar y solo veía tus entrañas bajo mis pies.
Jugaste a timar, secuestraron tu verdad.

Invadida por la miseria de las circunstancias
Me encaminé en tu búsqueda,
A mi lado una empuñadura, de la otra una daga para jamás tener que ver nuevamente tus ojos.

Pero la providencia veló por tu cuerpo,
El cielo irrumpió mis pasos.

Y me abatí bajo la persistente tormenta,
Poco a poco se generaba una nota que me decía
“En verdad lo amas”, en verdad los amas
En verdad me estaba enamorando…
Y que me lleve el infierno de Osiris si miento.

Ahora palidezco cada vez que recuerdo menuda experiencia.
No me arrepiento ni por un segundo de haberme topado con tus pasos.
Quizás en otra vida pueda aniquilarte, destriparte, degollarte, y jugar a maquillarme con tu sangre.
Pero en esta, ahora, solo deseo que tu sonrisa continué, que tus planes funcionen y que la veracidad se adueñe de nuevo de tu vida.

Eres totalmente misántropo,
“eres mi espíritu con báculo”
Un sueño constante de morir desgarrándonos ambos.

Y que el tiempo te borre mis palabras, pero nunca mis marcas.

martes, 7 de octubre de 2008

Comenzando el final


El persistente reflejo de lo que creo ser y de lo que creía que eras.
El reflejo en las palpables marcas que dejé en tu cuerpo.
Y tu espalda me brinda esos colores púrpuras de lo que mi lengua junto a mis dientes hicieron a tu blanca piel.

Y no queda nada en el baúl del mañana,
Te llevaste todas las palabras y solo dejaste un cuarto abarrotado de silencio.

Es que me dejaste abandonada en la esquina de mi vida,
Es que te me perdiste sin anunciar despedida.

¿Por qué sucedió?

Solo son ecos que perturban mis sueños, acribillan mi imaginación y atentan contra mi atención.

Debería secarse el río de donde emergen todas las lágrimas en tu nombre.

En secreto


Vamos, dime que también tus recuerdos te han perturbado.
Que también te han cortado la respiración en breves instantes misántropos,
Y que el cielo se te ha trasfigurado en alguna de las noches que has mirado por tu ventana.

Es que esos abrazos parecían un torrente alucinógeno de equilibrio
Una pista de que siempre estaríamos juntos.

Y que me dices de esos besos que evocaban tanta pasión,
En donde nuestras lenguas entrelazadas sentían el predominio de la excitación,
Y sabías cuando parar; cuando seguir hasta el final.

Siempre repetías que había más,
Más de ti, más de mí, más de ambos en la soledad.

No he podido marchitarte,
Mis lágrimas aún mantienen vivo tu recuerdo,
Tus palabras y los constantes sentimientos que generabas en mí.
Solo dime que te ha pasado por lo menos la mitad que a mí…

La lejanía de pasos


Me encantaría resumir mis sentimientos en dos palabras antes de que te marches de nuevo.
No se si te alejaste al mar o al cielo,
No encuentro tu olor en ningún lado.

Esquivaste las fauces de mis lágrimas
Y sellaste mis ganas de buscarte.


Juegas a no encontrarme,
Vacilas de oír mi voz
Y todo aquello que se pierde mientras te sueño,
Todo aquello que se pierde mientras te espero.