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jueves, 16 de octubre de 2008

Solo una despedida


Continuaba observando por la ventana,
Observando las luces que se difuminaban a cientos de kilómetros,
Caía una lluvia suave, un aire espeso.

Tus palabras provenían de la cama,
Mi melancolía de tus ojos,
Pasé a perderme en la sencillez de tu sonrisa.

Podía abrazarte hasta el alba creciente y aún así mis brazos no pedirían tregua con el descanso.

Es un tanto impreciso todo lo demás,
Solo se confirmaba el hecho de la pasión,
Y el disfrute de la compañía como en muchos años.

Podía vacilar ante tu jugueteo pero jamás a la manera en que tu mirada me envolvía.

Y vino la neblina,
Acabó con la fortaleza,
Estaba realmente asustada, no sabía que podía hacer sin tus manos, sin tu resguardo.

Aún así seguía escuchando tus melodías, cada una de aquellas que escuchamos juntos:
Con tu mano sobre la mía, con tus labios juntos a los míos, tus brazos sosteniendo mi cintura, tu libido derramándose por mi cuerpo…

Abrí los ojos
Te habías marchado,
Aún somnolienta jugaba a recordar tu rostro diciéndome que algo debía morir,
¿Algo?
Mientras buscaba ese “algo” para ayudarte a destrozarlo me topé con una inmensa piedra,
Destrocé mis rodillas con la caída, a gritos repetía tu nombre
¿A dónde te fuiste que no veo tu sombra?

No se si por suerte o por desgracia encontré un pequeño lago,
Limpiaba cada gota de sangre que emergía de mí ser,
Y fue cuando vi marchar un ejército hacia mi lucidez…

Y la ira destrozó mi garganta,
Mis puños buscaban tu dirección,
Dejaba mi inspiración transitar y solo veía tus entrañas bajo mis pies.
Jugaste a timar, secuestraron tu verdad.

Invadida por la miseria de las circunstancias
Me encaminé en tu búsqueda,
A mi lado una empuñadura, de la otra una daga para jamás tener que ver nuevamente tus ojos.

Pero la providencia veló por tu cuerpo,
El cielo irrumpió mis pasos.

Y me abatí bajo la persistente tormenta,
Poco a poco se generaba una nota que me decía
“En verdad lo amas”, en verdad los amas
En verdad me estaba enamorando…
Y que me lleve el infierno de Osiris si miento.

Ahora palidezco cada vez que recuerdo menuda experiencia.
No me arrepiento ni por un segundo de haberme topado con tus pasos.
Quizás en otra vida pueda aniquilarte, destriparte, degollarte, y jugar a maquillarme con tu sangre.
Pero en esta, ahora, solo deseo que tu sonrisa continué, que tus planes funcionen y que la veracidad se adueñe de nuevo de tu vida.

Eres totalmente misántropo,
“eres mi espíritu con báculo”
Un sueño constante de morir desgarrándonos ambos.

Y que el tiempo te borre mis palabras, pero nunca mis marcas.

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