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martes, 18 de noviembre de 2008

En la umbría de una fría calle


No solo tu alma debe tomar asiento en la ostentación de la espera,
No solo tu presencia física debe verse embargada por la ansiedad de partir en mi búsqueda.

Subsisto en este jardín porque la brisa que flamea tu cabello llega a mis mojados pétalos
Y el sol que refleja mi sombra susurra cada día a tu ventana.
Y cuando todo el mundo deja de cuchichear percibo exiguamente tu respiración.

No temo mirarte, temo no encontrarte,
Marchitarme antes de que la distancia se limite a nuestros susurros.

Embelesas mis palpitaciones con tu existencia,
La efectividad del avasallamiento de mi melancolía,
El perfecto tesoro de mi silencio.

1 comentario:

José Ángel dijo...

Hola Isis! Que tal?!

Pues, intenso el escrito! muy envolvente y con muchas imagenes.

Un besote! Cuidate!

Nos vemos por ahí!