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sábado, 1 de noviembre de 2008

Si es que la suerte existe…


Bogando entre el esparzo de mi desconcierto
Vislumbre el delta de tu verdad.
Estaba encubierta con excusas
Los pretextos gateaban por todo el lugar.

Mi cuerpo pareció deshumanizado,
Mi rostro, una mascara inexpresiva
Y mis pulmones enfermaron consumiendo el agua que podían tomar desde su comarca.

En el momento en que sentía de nuevo la brisa exuberante,
Apareció “Ella” cubriendo tu cintura.
Sosteniendo tus manos,
Y le cedías sonrisas, ofuscabas con la vuelta de su presencia.

Mis pupilas deslucieron,
Y me entregué a la penumbra de mirarte fuera del lugar.

Solté los remos de mi confusión
Y permanecí observándote
Bajo lluvia, bajo sol, bajo estrellas, bajo dolor.

Y tu rostro giró ¡Mi mirada logró penetrar tu muralla!
Y tu delta tambaleó;
Tus excusas se escondieron tras el tiempo
Y tu cobardía se mostró en su mejor expresión.

Tu inmadures era una incesante verborrea, y llamaba a tus mentiras a embestirme.
No pudiste controlar tu realidad y te proyectaste fuera de mi visión.

Y el aliento comenzó a congratular mi seco pecho
Ya no habrá pena ni ramalazo por tus vacías palabras.

Triste iluso,
Trataste de enturbiar mi bienestar por tus errores,
Tus dudas solo arremetían contra mi seguridad.

Minúsculo ser individualista,
Fue tu actitud la que acabó con nuestros días, no mi fantasía por seguir en el mismo lugar.

Y por el mismo camino por el que te marchas ahora con tu karma,
Te veré volver desplomado por un nuevo engaño.
Suerte con la fatalidad de tu inseguridad y el disfraz que llevas de la mano y dices amar.

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