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domingo, 12 de abril de 2009

La luna bipolar


Las flores del estampado de mi cama dan la impresión de agitarse con fuerza en este crepúsculo;
Sacuden mis almohadas para encumbrar otra noche en vela.
Mi cuerpo va de un costado a otro, mi cara se hunde en el respaldo, mi mirada en el techo, el sonido intranquilo que arrulla mis oídos.
Mi cobija repite movimientos: entre mis piernas, sobre mi cara, cubriendo mi espalda, adornando mis pies…


Pensaba que tal vez podía escuchar tu voz entredormida mientras marcaba tu número en mi celular solo para resguardar mi desvelo, pedirte unas palabras, lograr que escucharas mi titilante risa… podrías también repetir que te encantaría envolverme en besos en tu cama mientras la quimera va en mi búsqueda.

Pero no quiero despabilar una mente más,
Basta con mi alma copada de insomnio;
Y cuanto los primeros rayos de luz se asoman por el despliegue de mi ventana, mis ojos por fin se cierran en un sueño repetitivo,
En horas perdidas en mi cama tratando de compensar la noche entera en vela.

Cuando llega el atardecer y el sol ya hizo parte de su recorrido,
Voy a tú encuentro, rozo tus labios y miro tus ojos:
En la anterior noche de vigilia pensé en todo lo que quería decirte, en todo lo que quería escuchar,
Pero ahora que veo tu mirada tratando de penetrar mi enfermo silencio
Me retracto de mis pensamientos, y solo espero la noche para pedirles de nuevo a mis demonios que den agraciados sueños a mi espíritu.

1 comentario:

José Ángel Corona dijo...

Realmente hermoso. Los versos son armónicos y la forma del discurso no pierde la poesía. EL sentimiento instrospectivo, nocturno, velado, toma mucha presencia; se manifiesta en el escrito.

Un placer Isis! Un beso!

Nos vemos!