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martes, 28 de abril de 2009

¿Perdida?



Ha despertado nuevamente la misantropía que yacía en mí,
Se encontraba acosada por una especie de ilusiones,
Un afán de “confianza”.

Vino esta noche y beso mis labios,
Fue inevitable caer en llanto cuando miré nuevamente su rostro,
Todos esos recuerdos que se vislumbraban en su reflejo,
Toda esa expectativa que colgaba muerta de su traje.

Cuando me acarició lánguidamente el cabello cerró mis ojos con sus locuaces dedos
Se sentó a mi lado,
Reía de todos los momentos en que mientras reposaba dormida,
Yo sufría por la fatalidad de la esperanza humana.

Y así sujetó fuertemente mi espalda:
“ya estoy aquí para acompañarte”, musitaba;
“ya estoy aquí, para que valores, cuando estés cortejada, la inmensidad de mi pasión por tu mirada”

“Y esa frialdad que congela la sangre de extraños con solo inhalar el aroma que desatas”

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