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lunes, 22 de junio de 2009

La vanidad de mis sentidos


Ciegos mis deseos se incrustan en el cálido momento.
Esos instantes en que nadie escucha, nadie observa;
Mis sentidos se agudizan y vienen a mí la paleta de colores de tus ojos,
El sabor de tus labios cuando al besarme sujetas mi lengua con la imperatividad de una tormenta;
Mi tacto sobre tu espalda;
La melodía de esas palabras que embelesan mi sonrisa.

Retumban mis facciones cuando correspondes a mi llamado,
En la intemperie de tus pasos me alojo esperando que vengas a mis brazos,
Te apoyes en mi pecho e indagues en la fisonomía de mi mente.


A un lado de mi cielo se encuentran tus manos,
En el instante en que despierto me acompaña tu nombre.
Y es justo cuando siento los tenues rayos del alba, que ansío estar en tus sueños y, que al igual que yo, despiertes con la sed de mis caricias.
Y mis abrazos trasportándote de aquello que te hace daño, a mi universo paralelo.

Y las arrogancias con las que juegas se vuelven efímeras en el mundo en que respira mi alma, en el mismo donde sostengo tu espejismo, cuando ausente, incrementas el tiempo en que cuento secretos a galaxias y me baño en la faz del silencio.

viernes, 5 de junio de 2009

Cuerpos de mármol sobre camas de cristal


Permanecí el período necesario en el vientre de mi madre como para ahora estar empuñando estás palabras.
Ciertamente que mi pequeño cuerpo solitario llegó al mundo,
Innegable que siempre he arrastrado con ese sentimiento individualista innato que ocupa cada una de mis metas; y está de más decir que mi cuerpo en polvo se convertirá al ser abandonado por mi admirable alma...

Visualizo horizontes, y también cielos lívidos y siento extasiarme en ese ansia asfixiante de querer atravesar el corazón de aquél éter, que por su color y temperatura, se parece tanto a mí.
Vacío de vuelcos y colmado de cristales helados y filosos. Y siempre un susurro al corazón de mi alma me detiene.

Un murmullo casi imperceptible que cristaliza mis pupilas, todo mi cuerpo comienza a tambalear, mis labios se tornan pálidos, mis movimientos lánguidos por no concretar la mejor firma de actuar.
¡Es un alma en la que me reflejo, es indescriptible la sensación, la emoción que generan lágrimas entrecortadas, y miles de fantasías alojándose sobre mis hombros!

¿Y mi camino? ¿Y mi deseo del éter? mis pupilas expulsan hacia el aire burbujas que al explotar, dejan oír un gemido débil. Entiendo lo que dice, comprendo sus movimientos.
Y al caer al suelo levantan un muro de cristal en donde veo tu reflejo. Estás atrás de mí.

En este frío pabellón lograste alcanzar mi mirada, en este lunático mundo reflejaste mis miedos, mis alegrías, mis tristeza y mi irá. Pero, como en pesadillas, eres solo la proyección de mi alma envenenada, una proyección que se disipa cuando tus ojos dejan de mirar los míos y continúan otro camino, y de nuevo viene a mi toda esa ansiedad:

"Quien logró dar ojos a mi alma es quien ahora prueba la
Vista de los mismo al alejarse de mis pasos"

Dark Queen & Lucian

Despidiendo sueños marchitos




He levantado, con los escombros de mi corazón, un muro que los ojos de ellos no pueden atravesar, ni sus intenciones ni sus pensamientos. Me atrincheré tras mis garras y en silencio espero. Un manto negro cubre al cielo y otro cubre mi alma. Un calor maternal va abrigándome mientras que de mi pecho se expulsa la infección que contraje cuando estaba afuera.

Y aquí permanezco en la intemperie ausente de claridad, mi cielo comienza a tocar el suelo en el que gesticulan mis manos agonizantes. Un silencio perpetuo que atraviesa mi alma generando agujeros estrechos por el que entra el frío de este día azul marino.

Los recuerdos, los sabores, los aromas, todo yace en la tumba de lo que alguna vez fui.

Mi corazón se fundió en su vendimia. Tanto lo han pisado, tanto se han emborrachado a base de mis esperanzas...

Ahora contemplando mis heridas, me hipnotiza la partida de mi sangre, se aleja de mi... ¡se aleja!
Es una escena constante, un deja vu a mi mente enferma, mi espíritu traslucido para los ciegos ojos que ambiciono que despierten, una espera incalculable al sentimiento imperante de dejar de sentir.

Sus cabezas hierven bajo los rayos de la luz, su piel se quema. Incuban promesas, incuban besos y abrazos que nos entregan ya pútridos bajo el camuflaje del bienestar. Esconden sus aguijones bajo sus plumas, esconden sus colmillos bajo sus labios.
Mi espalda habla de ellos con el dolor de una madre que perdió a sus hijos.
Mientras quede el mínimo rayo ahí afuera, el miedo que se ancló a mí, no se elevará.

Dark Queen & Lucian