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domingo, 23 de agosto de 2009

Observando el laberinto


Comienzo las lecturas por tu mirada,
Estoy en la iniciación de cómo abordar tus palabras…
…Los gestos de tu boca, tus manos sobre tu cabello y las sarcásticas sonrisas que pertenecen más al viento que a mi situación…

Cuando sujetas la trascendental línea de mi expresión, evoco a todos mis egos para que de forma abstracta besen hasta la última de tus ambiciones. Despierto mi quimera para que con sus tibias manos saboreen tu pecho hasta el punto de tu vacío –reflejo del mío–.

En las ocurrencias físicas en donde pude examinar los pálpitos de tu entidad, una vital corriente de emociones se desprendió de los agujeros de mi existencia, situación por lo demás liosa, una fuerza que comienza a despertar dentro de mí una ansiedad por tu boca, por tus abrazos.

Amordazar mi juicio para generarte tactos afectuosos,
Retar los amaneceres para que no dispongan de nuestros ojos cuando bajo sensibles aprensiones con mis dientes no dejen que tu rostro se aleje del mío.

Y las lunáticas noches que levantan las hojas del frío pavimento estallen entre la belleza de sentir que se colman los ociosos espacios en los cuales nadie puede entrar.

Por ahora, comienzo a creer que posees el oxigeno de mi tranquilidad,
Obséquiame la razón de mis sentidos,
Para así dar el paso de palabras a actuación.

Revolotearte en mis brazos, hasta que exhaustos den paso a delgados roces de labios sobre toda mi espalda, rodeando tu cuello, floreciendo en esos agraciados labios.

Se disipan mis verdades cuando tus pensamientos me vienen a la mente,
Culminando en un vaivén de ilusiones que poseen la forma de tu rostro, hasta que en sueños puedo obtener un sorbo del placer de mi sentido sentimiento, solo en sueños.

1 comentario:

José Ángel Corona dijo...

Las palabras van dejando a uno en un viaje de sensaciones, colores y expresiones que te dejan como encantado.

Un placer! Un beso! Nos vemos por ahí!