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martes, 19 de enero de 2010

Preguntas a tus incógnitas


Dialogando con los espirales de tu nombre vinieron a mí runas trascendentales,
Todas ellas encubrían algunos de mis miedos,
Desfiguraron mis actuaciones sin razón.

Candentes hogueras en las que creo verme envuelta cuando a mi mente llega un sentimiento negativo que besó tu aliento en mi nombre.
No puedo castigar esa manera tan particular en la que me haces sonreír,
Como dar la espalda a tu mirada penetrando mi piel repitiendo que todo estará bien,
El ánimo que sugieres a mi vida sin la burocracia de conocer los detalles en los que pierdo la fuerza.
Los abrazos en los que me has sumergido y la delgada línea de unos besos contingentes
… que excepcional eres…

En el cielo serías la estrella fugaz más impactante,
Y en lo profundo del mar irradiarías una luz abrasadora que aún al silencio le daría melodía.

Y estás aquí en mi vida,
Pero, limito mi esencia a tentar la tuya,
Mis pasos los voy borrando y trazando en direcciones diferentes porque traigo atada una escarcela de dudas, miedos, sentimientos, e incógnitas que debo ir separando y escogiendo, botando y reprimiendo.

Tu rostro se viene a mi cabeza como un golpe certero,
Puedo verte, escucharte,
Pero me inmovilizo, y de nuevo comienzo a borrar y trazar mis pasos mientras ves mis actuaciones quizás de forma incoherente o sin sentido.

La verdad… No sé qué sentido llevo,
No puedo mirarte a los ojos en este tiempo y espacio determinado.
…No sé qué sucederá en otros albas…

Pero siempre serás trascendentalmente el mejor abrazo.

lunes, 4 de enero de 2010

Mi alegato


Mis disculpas, solo me queda por esta vez algunas lágrimas en los bolsillos,
Si quieres puedes buscar en mi bolso, o en mi chaqueta.
Los cristales que me rodean tampoco sé si podré reponerlos.
La verdad, lo siento, está bien si me quieres juzgar o castigar ya me he quedado sin argumentos.
Es que… se me ha caído el cielo, se borraron los colores de las flores, se me desvanecieron en las manos los peces y los idilios del mar.
Era mi primera vez construyendo un sueño con el mínimo optimismo de mi inocencia,
Lo reconozco, partes de ese suelo eran retazos de mi imaginación,
Sin embargo, las luces, el resplandor, el grande sol, las lindas melodías, el color de las aves, el brillo de las constelaciones y todo lo sublime venían de ti, de tus palabras, de tu voz.
Comprenderás entonces que me haya quedado sin las manos que prometí para acariciarte cada noche que me necesitarás, se desgarraron cuando trataba de salvar el jardín de azucenas que crecían cada vez que pestañaba pronunciando tu nombre. Y los labios de los que tanto te hable, para besar solo tu norte, tu sur, estallaron mientras le gritaba a las nubes que no se comieran al sol, que aún había esperanza de tormentas con nuevos amaneceres.
Y bueno, mi voz, creo que se repondrá, ahora no la quiero escuchar, creo que me siento traicionada por ella porque solo quiere que tus oídos la escuchen.
Y mis ojos, no preguntes por ellos, están ocupados, mojados, cristalizados por ver tan terrible masacre en mi sueño. Ojala también pueda sepultar las fantasías, los planes, y el castillo que estaba construyendo y donde iba acumulando mis días imaginarios a tu lado.
Así que…
Esta vez me llevaran los cuervos, allí te dejo algunos recuerdos.
Si ya quieres dejar mi paso al aire sin tomar el resto de mis lágrimas ni revisar mis bolsillos en busca de optimismo, creo que puedes escribir tu mismo el final….