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sábado, 24 de abril de 2010

Portal de tristes vestigios


Sublime recinto el que ahora recorro discretamente, esas inmensas columnas que sonríen esperando el sonar de la medianoche, los espejos que me reflejan en espíritus torcidos que se elevan: allí va el miedo, allí va el abatimiento, creí haber visto a la desesperación pero ya aclamaba inflexiblemente que viniera el golpe certero que detuviese mi mente y corazón.

De pronto llueven sombras tajando la luz. Se abren heridas en el aire que dejan escapar sollozos apagados como la vida en los últimos días del otoño. Mis pupilas empañadas caen en la red de la negación y atrapadas buscan todavía encontrar la ración de calor perdida entre los muros que son el sepulcro de mi alegría.

Burbujas emergen de pequeños pozos de agua ondulante, ascienden hasta las lámparas que se mueven con una melodía casi sepulcral. Y mi voz en eco repite “Debo racionalizar mi estadía en este santuario de paso”, pero me impiden esas visiones dolorosas que corretean sobre la cerámica, como el reflector de mi mente aturdida, de mi alma humillada y mortificada.

Esas burbujas explotan en el aire liberando olores de sepulcros, las gotas tienen el frío húmedo de la tumba. En medio de la oscuridad y el frío, en medio del tormento y la desazón, de la soledad y la tristeza en cauce, pretendo encontrar el motivo por el cual ahora esta es mi residencia

Ni siquiera la tierra donde antes parecía existir jardines muestra algún destello de vida que corrompan las redes que me mantienen en este caldero de escalofriantes sentimientos.
Intentando hablar mi boca se abre y un coro de voces amargas escapan. Mis manos tiemblan por el peso de tantos temores. Un río me recorre el pecho y se estrella contra los muros de mis ojos.
Heme aquí con el pecho temblando, tratando de ensamblar los fragmentos de esperanza que se desparramaron por todo el lugar cuando desperté en este lugar sin luna ni sol, sin estrellas que me hablen para conducirme en su tono.

Sin esquinas, sin paredes que abriguen un misterio que me impulse a seguir caminando. Sin si quiera ya más decepciones. Es el principio de la eternidad.


Dark Queen & Lucian  

sábado, 17 de abril de 2010

Gotas de río

Ese manantial incauto donde abren los ojos sentimientos, brillantes, incandescentes, sedientos… traicioneros a la cotidianidad, mutilantes de costumbre, se ha extendido desde mis sentidos a mi inconsciente, padeciendo de repentinos asaltos de impulsos frenéticos, conducidos por la empecinada afirmación de pertenencia, de mi alma, de la tuya.
Y un arrullo de esperanza se mezcla con la tosca sinfonía de la negación a la corriente de mis días, a la caracterización de mis horas, el color de mi sonrisa comprometida y la mirada vaga envuelta en bosques lejanos donde poseo el traje del aire.
Ceñida de enigmas marco las piedras de mi caudal,
Escuetamente en busca del mar donde esos sentimientos roben mis sentidos y adquieran el poder de conducir mi cuerpo al cielo en el que me reflejas.