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miércoles, 30 de junio de 2010

Fuera de lugar


Esferas enormes, plásticas, herméticas, silentes, transparentes.
Esferas que se sumergen en el mar si se ven amenazadas, o vuelan al cielo si quieren explotar, se introducen entre fuego para incendiar dolores y transitan por la tierra en estado natural.
Cada una de ellas es el símbolo de respuestas, con colores y texturas diferentes, con lágrimas o impavidez.
Sentir su estallido entre ráfagas de vino,
Sensación retadora, por lo demás,
Forman cúmulos de miedos que caen al vacio, en las desafiantes palabras de: “no importa más”.
No importan más,
Y ¿qué me ha de importar aquí en los nimbos?
Donde no pertenezco a nadie ni sostengo el paso de alguien más.
No trates de atarme con imposiciones, la búsqueda en el silencio trae juicios sin cabeza ni extremidades.
Puedo manifestar quien soy cuando estoy contigo, lo sabes, lo sé.
Pero, ¿cómo sabes mi manifiesto cuando estoy solo conmigo?
Es el error constante de cada uno aquellos que son proporcionados con alma: querer ir más allá sin antes observar cada uno de los detalles más sublimes y simples.
Vamos unos segundos fuera de la tierra, hay muchos moradores por aquí,
Quiero mostrarte una parte del universo, esa con la que siempre sueño.
Allí poseo más bocas, cada una te muestra una alternativa diferente a cada palabra. Y no siento mis pies, porque tengo alas que nunca han sido encadenadas; y cada una de mis manos puede acariciarte directamente el corazón.
Fuera de la tierra puedo dibujar mi universo, fuera de la tierra no tengo miedo, vamos, ven conmigo por un momento fuera, ya no soporto los crueles moradores insensatos, prepotentes, juzgadores, manipuladores y calculadores, como tú o como yo. 
 

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