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sábado, 1 de enero de 2011

Promesas


Cabello dorado como el sol, sus ojos inmensos, azules, su piel blanca, esbelta, delicada, hermosa. Cuando emitía comentarios transmitía unos aires de ninfa, envolvente.
Así era ella, intelectualmente activa, pasiva en la política, elocuente, una joya excepcional. Poseía en su biblioteca mental, temas de diferente índole: moda, ciencia, tecnología, cine, arquitectura, arte, deporte, literatura.
Independiente de pensamiento, institucionalmente exitosa.
Sin embargo, ¿para qué recordar sus conocimientos?, ¿para qué recordar sus pensamientos?, importaban sus labios delineados y rosados, sus senos voluptuosos, sus delgadas caderas y sus perfectas piernas, así la recordaban, un manjar del cual todos los hombres querían probar.
Y mientras más se alejó de esa connotación, mas se sumergía en ella, dejó de creer en el amor, perdió la ilusión de mostrar sus virtudes, el paraíso de sus ilusiones. Se dio cuenta de que debía hacer ruido para mostrar realmente quien era, debía gritar para que por un momento olvidaran la sexualidad, lo casual, espontaneo, efímero.
Y comenzó a dejar probar lo que tanto ansiaban, algunos pensaban que sus besos eran la gracia, la victoria, el bocado de una fruta exótica, enviciante, incitante. Y siempre querían más, siempre se puede pedir más, eso se repetía. Y dejaba que dieran un paseo por su cuerpo, que se extasiaran de su rostro, su desnudez, la debilidad física.
Y cada noche permitía más elogios, se reía con cumplidos poco elaborados, mandaba a la azotea sus conocimientos para sentir, por minutos, que era lo más especial que le podía pasar a su acompañante, aunque, por supuesto, solo era parte de la verborrea para obtener la meta: tomarla de pies a cabeza y recordar el sabor de los orgasmos.
Cuando despertaba se juzgaba a sí misma en forma casi inquisidora, perdiendo aún más el reconocimiento de su brillante personalidad, se juraba a si misma que no caería nuevamente en esos juegos carnales, pero, cuando de nuevo se venían todos esos sentimientos que a gritos pedían notoriedad, bellas palabras, y quizás una muestra de cariño, volvía a ceder.
Y así iban transcurriendo sus días, cada vez mas envuelta en ese círculo vicioso, donde no creía en nadie, donde nadie creía en ella, y sus alas iban cediendo, su luz se iba extinguiendo. Y cuando estaba por cerrar sus ojos para rendirse ante su realidad, conoció a un hombre muy particular, cual sonrisa le podía trastumbar su universo, cual mirada la acariciaba sin tocarla. Y creyó en cada uno de sus atributos, respaldó cada una de sus ideas, se degustó con sus conocimientos y la promovió a que obtuviera esa vida que estaba guardaba en el cajón de los recuerdos, ella, aunque temerosa también comenzó a brindarle sus ilusiones, a dormir en brazos y sentirse segura. Pero, esta magia que se estaba generando y parecía un tornado estaba por enfrentarse al pasado: por otros conoció su historia, abrumado por toda la situación pensaba que no podía confiar en ella y la amedrentó con sus juicios, expuso cada una de las debilidades de ella, de los miedos de los cuales trataba desprenderse ahora con este nuevo amor. En llanto le pidió que se alejara, que sus palabras hirvientes la habían convencido de que era mala persona y que solo debía prestarse  la oportunidad para podérselo demostrar, grito: huye antes de que te traiga conmigo a mi infierno, y sus ojos por un momentos se mantuvieron vacios, sin lagrimas, inmutables, perdidos y de nuevo respondió ¡Nunca confíes en mi, y vete ya antes de que te haga sangrar el corazón! Y él decidió marcharse, el decidió inclinarse por sus impulsos imperados por el orgullo. Se marchó…
Tras días de zozobra, angustia, decepción, confusión, duda, se planteó la alternativa de brindarle la oportunidad de hablar sobre lo sucedido, sobre lo actual y el pasado así que se encaminó en su búsqueda, buscó, realmente la busco en todos los lugares que frecuentaba y no la halló; al llegar la noche, casi por vencido se encaminó hasta el lugar donde solían ir a apreciar las nuevas luces en la montaña, donde seguro una familia se formaba.
Y allí permanecía ella sentada, de espalda, con la cabeza inclinada, sin movimiento alguno; él asombrado corre en su dirección, cuando se coloco frente a ella estaba pavorizado. Ella haciendo un gran esfuerzo logra mirarlo, mientras unas lágrimas corrían por sus mejillas, y le dijo en voz baja:
“ya no debes preocuparte por mi pasado, ya nadie querrá besar mis labios destrozados por una hojilla, ya nadie podrá admirar mi cabello pues lo queme, ni tampoco por mi piel delicada porque generé heridas profundas que pronto traerán cicatrices repugnantes. Tampoco dirán nada sobre mis ojos porque están vacios, ni sobre mis suaves manos generando tactos porque me produje quemaduras que ahora no vez porque la sangra quiere salir de mi cuerpo, tal cual mi alma quiere hacerlo. Y para mi, ya no deberé pensar más, dormiré profundamente”
El desesperado intenta reanimarla, no sabe por dónde tomarla pues estaba empañada de sangre y cuando va a tomar sus manos, se consigue con una caja totalmente vacía, donde antes había 30 somníferos, al caer en cuenta, ella no pudo sostenerse más y desmayó, el al tomarla en sus brazos, envuelto en llanto le suplicaba que aguantara, le pedía una oportunidad, le repetía que no debió juzgarla por lo que los demás decían y prometió escuchar sus palabras, le juro que no debía hacer ruido con él para que se adentrara en su vida, pero ya era tarde, ella solo sonrío y musito con hilo de voz:
“te dije que te alejaras de mi, que te iba a hacer sangrar el corazón”

3 comentarios:

Dakapo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Dakapo dijo...

Fe de Errata: Una historia triste. Existen muchas mujeres, que a pesar de ser hermosas y en apariencia inteligentes, viven sin lograr equilibrio emocional, cultivando gran fragilidad en un área vital como el autoestima. Absurdo morir, sin darse la oportunidad de vivir, y absurdo vivir sin tener la certeza de morir, aunque en la vida la muerte resulte ser una mentira.

Dark Queen dijo...

Hola Dakapo, no era precisamente ese el elemento fuerte del escrito, pero aún así veo que te llamó la atención, es lo importante, pues tienes razón en tu comentario, un abrazo