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martes, 28 de mayo de 2013

Ron en estrellas.

Te veo recostado,
Tu cuerpo en la cama es la tierra que enciende el calor de los potros de las caricias que aguardan en mis manos.
Desde tu cabeza hasta el arco que forman tus rodillas
y tus pies, me parece encontrar los elementos que conforman 
ese lugar paradisíaco que retenía mi recuerdo.
La sensación de tu cabello entre mis dedos, las cascadas
dulces resumidas en tus labios, la extensión de la 
playa impresa en tu abdomen.
Déjame alimentarme, amor, de todo esto. Posar mi boca,
mis dedos, mi alma en toda esa armonía perfecta que es
tu cuerpo. Déjame perderme en lo más íntimo de esa tierra vasta
que eres.
Encenderé el incienso de mis besos para adorar tu piel;
deja a mis labios iniciarse en un peregrinaje desde tu boca 
hasta tu ombligo, y cuando la mirada de los ángeles
en celo por tu desnudez se cuele por la ventana,
Inmolaré mis sentidos
Y los vaciaré con mi boca entre ese fuerte musculo que se encuentra entre tus piernas, mientras tus gestos escriben
la partitura del placer en el aire.
Parecemos un fuerte oleaje en una noche de luna llena.
Sobre ti, tus ojos parecen derretirse mirando mi desnudez,
Tú, dentro de mí, lo sientes, me sientes.
Disfrutas de mi flor, yo disfruto de cada segmento de tu cuerpo alineado con mis caderas.
Me sostienes, me desvanezco, y vuelves a aparecer aún con más fuerza.
Nos revolcamos entre las estrellas
Y aún inmersos en la más completa oscuridad y silencio,
 Tus dedos danzan por mi pelvis,
Tus manos juegan sobre mí como si buscaras con desesperación frutos frescos,
Yo, como árbol frondoso me muevo de un lado a otro proporcionándote todo aquello que buscas, más y más, consume todo lo hay dentro y fuera de mí.
Borra mis mejillas con tus dientes, aprovecha mi pecho para sustraer el motor de mi corazón que solo late a tu ritmo y no descanses ni un segundo en pedirme que sea tuya nuevamente.


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