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jueves, 2 de mayo de 2013

¿Una historia verdadera o un trozo de imaginación?



No te preocupes por disimular tu curiosidad tras mi falda,
Tienes todos los gestos que delatan tu ansiedad por sentir mi paladar.
Con tu mano, arriba a la derecha, siente como mi pómulo frío comienza a hervir.
Acostumbro a desear que inhalen mi espíritu, pero creo que esta vez me quedaré con la imagen de tu rostro, preguntándose ¿qué hay más allá?

Me levantaré y besaré tiernamente tu frente, no sin antes dejar que percibas mi olor, que sientas ímpetu al ver mi boca tan cerca, mi cabello rozando tu mentón, tu nariz… en una mezcla alucinante de mi esencia.
Abrazaré fuertemente tu espalda y te dejaré un murmullo para quedarme en tu mente una, dos, mil noches, y un firme “adiós”.

Querrás venir tras de mí, quizás, te preguntarás como se siente mi entrepierna, y a lo lejos mi mano se moverá reafirmando mi despedida.
Es que no te dan los pies,
Es que te atraviesa el alba y te desespera el anochecer.
Y almacenas todo el deseo por probarme, pero no te atreves a tomar mi cintura.
Dejas que mi curiosidad por tu rostro exasperado pueda más.

Ven, vamos a deleitarnos bajo las nubes, me enciende la sensación de imaginar el cielo observando mis movimientos. Acá, podré describirte al oído las sensaciones, y dejaré a tu imaginación sentir el sudor, la sangre alterada, los músculos tensos:  

Toma mi boca tal cual bombón, lamela suavemente, muérdela con mayor intensidad, hasta que palpite entre tus dientes.
Mueve mi cabello desenfrenadamente mientras vas tras mi espalda, bajando entre mis flores, llegando al final de la recta para comenzar la subida a la gloria, no pares de morder mi piel, no dejes de tocar mi boca.
Ya que estás atrás puedes descubrir mi pecho, desde ese ángulo no perderás detalle de mis lunares, y siente mi vientre, pronto podrías estar dentro de él.
Baja ambas manos por mi cintura sin dejar de hacer una figura en mi cuello con tu lengua. Atraviesa las telas que te impiden sentir mi calor, la humedad de mi intimidad, y con suaves movimientos escucha mis gemidos, que se van perdiendo entre las flores que nos observan silentemente.
Ya que observas mi cuerpo desnudo, sientes el aroma de mi pasión y confluyes tu excitación con mis gemidos, déjame posarme sobre ti.
Permíteme ir tras tus músculos, déjame sujetar tus manos entre las mías, y entrégame todo tu cuello, partir de tu mentón, pasearme por tu pecho y deslumbrarme con la fuerza de tu musculo más preciado, erecto, fogoso. Y mi lengua dando vida a tu intimidad…
Las nubes quisieran apaciguar el fuego que generamos con pequeñas gotas que corren por nuestro cuerpo, confundiéndose con nuestra transpiración, pero solo te invitan a que decidas tomar mis manos y darme la vuelta, ahora sobre la hierba mojada.  Mi cabello quedará atrapado entre pequeñas Malvas.
Y en un impulso sorpresivo, te mantienes entre la imagen del cielo, subes mis caderas dejando la mitad de mi cuerpo suspendido y entras en mí vigorosamente. Mi garganta no tiene otra respuesta que soltar un grito apasionado, ya estás dentro de mí, ya te siento como si fueras la única sensación en ese momento.
Y entre movimientos apresurados pero rítmicos, terminas de suspender mi cuerpo para colocarlo sobre el tuyo. Presionando mis senos a tu pecho, vuelves a mi boca para sentir la humedad en todo mi cuerpo, llevas tus manos a mis nalgas y me sacudes hasta que mis gemidos explotan en un orgasmo….

Así termina mi descripción a tu oído,
Miro tu rostro algo turbado, levanto la manta y de nuevo quedas tras de mí, con las ganas. 




1 comentario:

Franci Sanchez dijo...

De los mejores!!! Cada día me impresiono más!!! Excitante amiga!!!