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martes, 24 de noviembre de 2009

Jardines de luciérnagas


No importa cuántas lunas tienes para mí,
O cuanta bruma podría esconder para ti.
En esas fantasías que se recrean en la alborada, es tu sonrisa quien domina.
Si tus pensamientos se inundan en el color de mis palabras en silencio abriré espacios para que tu voz me encuentre cuando lo desees.
Y la convicción de escuchar el palpitar de mi corazón retumba en mis pupilas, mis venas se convierten en campanas que formulan los sonidos que te complacen mientras duermes.
-Elipsis-
Mi melancolía se hace presente,
Cierro mis ojos renovando que aún no acaban los días de mi cuerpo.
No podría permitir que tus ojos se apaguen sin que pueda intentar reanimarlos,
Mi tranquilidad tambalea en la cuerda de tu ánimo: solloza con tus suspiros, se vigoriza con tu alegría.
La adicción a tus abrazos entre lágrimas o complacencia,
Es la complejidad que le das a mi vi vida, el aire que respiran mis ensueños.
Andaría por ti sobre el infierno mientras trazamos nuestro cielo eterno,
Danzaría junto a la tormenta del caos externo si me aseguro que aparecerás sobre el sol naranja que me encanta.
-Revelación-
Acallaré mis sentidos hasta que de nuevo nuestros hombros se rocen.
Recubriré mis ojos para tu silueta, y los sonidos que vengan en mi búsqueda serán etiquetados con las sensaciones que me creas, mis manos esperan con gusto tu piel, la esencia de tu cuerpo para los sabores que quiero recordar hasta la última inhalación de aliento.