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domingo, 16 de enero de 2011

Consumación


Me embarga la forma que tienes para hacer felices mis días, cada momento me sorprendo por cómo te puedo amar más.
La ligereza que aportas a mis períodos difíciles, como te agregas a mi felicidad.
Cuando me miras a los ojos y sin pronunciar palabra alguna me das un recital, y llevas tus manos y encierras mi rostro en ellas y dibujas mi sonrisa con tu aliento y besas mis labios provocando que quiera morir justo en el acto, morir feliz a tu lado.
Sosiegas las tormentas que anteceden los cambios, siempre tomando mi mano,
Y me conviertes en un ser resplandeciente,
Vienes a mí y sostienes mi cintura mientras danzamos al ritmo de nuestra compañía,
Y cierro mis ojos para recordar ese sentimiento de ansiedad y desasosiego, pero voy en busca de tu boca para reírme de nuevo al aplacarlo una vez más.
Y tú, cual niño, jugueteas con mis mejillas, vas esparciendo cosquillas por mi cuerpo y cuando ya exhaustos de tanto estallar en risa, buscamos el silencio para encontrarnos de nuevo en los sueños, donde yo te llevo a volar y tú me abrazas en burbujas de cristal.
Y allí estás de nuevo cuando mis ojos quieren despertar, y de vuelta un abrazo excepcional, eres el calor de mis días, la exaltación de mi emoción, la elocuencia de mi canto, todas las nubes que me saludan cuando voy por la calle, mi más preciado corazón prestado, mis ojos y oídos, mi placer y todas mis virtudes.
…Solo que…  
Esta vez me confundí de nuevo,
No existes, eres una vil proyección de mi fantasía,
No tienes ni rostro, ni tacto, ni olor, ausencia de nombre y recuerdo de voz.
…Solo no existes…

domingo, 9 de enero de 2011

Para no engañarnos más…


No es la mejor manera de esperar,
No es el tiempo quien deba rendir cuentas a mi quebrantamiento,
Es lo hermoso de  permanecer en silencio, es lo grato de estar solo un espacio.
Convirtiendo mis conmociones en un ramo floral, en esa vasija que suelen llamar vida, a mí me gusta más definirla como “umbral”.
Y sin ánimos de ofender al destino: ¿Cuántos centímetros más de desafueros debo pasar?
Se van perdiendo los retazos de admiración, se va cayendo la fachada de promesas, de elogios, que en el fondo sabía que tenían doble propósito.
No imagino la naturaleza de los hombres si la soledad fuese su mejor amiga, su primer beso, su primer orgasmo, su primera alegría, sus mejores momentos… aún así, me encantaría vivir en esa dimensión desconocida.
Sin punzadas de recuerdos, mitad ajenos, pues los mejores momento de mi vida han sido en compañía, por tanto, siempre existen otros personajes rondando.
He querido darles la espalda, pero me he dado cuenta que son ellos quienes me la han dado a mí, están afanados en vivir y vivir y sustraer más placer y apegarse a la felicidad de terceros y nunca sentir el eco de su voz a solas, es el miedo en forma de rechazo, de querer estar en el lugar de la otra persona, que siente que se va convirtiendo en un punto minúsculo entre tantas decisiones al azar.
Me desprendo de la acción de hablar y buscar la razón de los actos, después de todo, mientras menos dificultad muestres ante otro espíritu, mayor es su deseo de sustraer y vivirte, continuando en ese círculo donde todos se rebotan la soledad.

viernes, 7 de enero de 2011

Revelando colores


El arcoíris en el que me adentro posee temblorosas palabras, baja su mirada cuando conecto mis ojos a su luz, pero,
Cuando pacientemente trato de descubrir donde me encuentro contempla mis gestos con la mayor determinación posible, sonrío de su retraimiento pero con mayor intensidad me adentro a él.
Me dejan atónita estos colores,
No conocía la mitad de ellos, quisiera palpar cada uno, en este aire que me incluye en la intimidad, en un sentimiento violeta que cruza el río,
Corro efusivamente a beber de sus aguas, pero el arcoíris me detiene con sus manos y solo moja mis labios con unas gotas, atónita de nuevo clavo mi mirada en sus ojos y con un titubeante movimiento alza mi cuerpo y conoce mis limites y costados, cada esquina, cada lateral…
Y cubre mi rostro con el color de su sentimiento, y besa mi pecho al son del azul, intuyendo mi alma y dejándola paralizada.
Ahora es la luna quien me saluda desde la lejanía repitiendo que su luz no puede mantener estático el arcoíris y mientras espero de nuevo la luz, me acogen las flores que he creado con mi imaginación.

martes, 4 de enero de 2011

Fugaz

Que podría pensar de ti, que podrías causar en mí.
Podría imaginar una nube para apreciarte, o una fosa para despertar de tu mano, Gusanos que se coman tus miedos,
Erosiones para cada sonrisa, una laguna para dejarte.
Ahora minutos tienen tu nombre, y la extrañez se fue tras de ti.

sábado, 1 de enero de 2011

Promesas


Cabello dorado como el sol, sus ojos inmensos, azules, su piel blanca, esbelta, delicada, hermosa. Cuando emitía comentarios transmitía unos aires de ninfa, envolvente.
Así era ella, intelectualmente activa, pasiva en la política, elocuente, una joya excepcional. Poseía en su biblioteca mental, temas de diferente índole: moda, ciencia, tecnología, cine, arquitectura, arte, deporte, literatura.
Independiente de pensamiento, institucionalmente exitosa.
Sin embargo, ¿para qué recordar sus conocimientos?, ¿para qué recordar sus pensamientos?, importaban sus labios delineados y rosados, sus senos voluptuosos, sus delgadas caderas y sus perfectas piernas, así la recordaban, un manjar del cual todos los hombres querían probar.
Y mientras más se alejó de esa connotación, mas se sumergía en ella, dejó de creer en el amor, perdió la ilusión de mostrar sus virtudes, el paraíso de sus ilusiones. Se dio cuenta de que debía hacer ruido para mostrar realmente quien era, debía gritar para que por un momento olvidaran la sexualidad, lo casual, espontaneo, efímero.
Y comenzó a dejar probar lo que tanto ansiaban, algunos pensaban que sus besos eran la gracia, la victoria, el bocado de una fruta exótica, enviciante, incitante. Y siempre querían más, siempre se puede pedir más, eso se repetía. Y dejaba que dieran un paseo por su cuerpo, que se extasiaran de su rostro, su desnudez, la debilidad física.
Y cada noche permitía más elogios, se reía con cumplidos poco elaborados, mandaba a la azotea sus conocimientos para sentir, por minutos, que era lo más especial que le podía pasar a su acompañante, aunque, por supuesto, solo era parte de la verborrea para obtener la meta: tomarla de pies a cabeza y recordar el sabor de los orgasmos.
Cuando despertaba se juzgaba a sí misma en forma casi inquisidora, perdiendo aún más el reconocimiento de su brillante personalidad, se juraba a si misma que no caería nuevamente en esos juegos carnales, pero, cuando de nuevo se venían todos esos sentimientos que a gritos pedían notoriedad, bellas palabras, y quizás una muestra de cariño, volvía a ceder.
Y así iban transcurriendo sus días, cada vez mas envuelta en ese círculo vicioso, donde no creía en nadie, donde nadie creía en ella, y sus alas iban cediendo, su luz se iba extinguiendo. Y cuando estaba por cerrar sus ojos para rendirse ante su realidad, conoció a un hombre muy particular, cual sonrisa le podía trastumbar su universo, cual mirada la acariciaba sin tocarla. Y creyó en cada uno de sus atributos, respaldó cada una de sus ideas, se degustó con sus conocimientos y la promovió a que obtuviera esa vida que estaba guardaba en el cajón de los recuerdos, ella, aunque temerosa también comenzó a brindarle sus ilusiones, a dormir en brazos y sentirse segura. Pero, esta magia que se estaba generando y parecía un tornado estaba por enfrentarse al pasado: por otros conoció su historia, abrumado por toda la situación pensaba que no podía confiar en ella y la amedrentó con sus juicios, expuso cada una de las debilidades de ella, de los miedos de los cuales trataba desprenderse ahora con este nuevo amor. En llanto le pidió que se alejara, que sus palabras hirvientes la habían convencido de que era mala persona y que solo debía prestarse  la oportunidad para podérselo demostrar, grito: huye antes de que te traiga conmigo a mi infierno, y sus ojos por un momentos se mantuvieron vacios, sin lagrimas, inmutables, perdidos y de nuevo respondió ¡Nunca confíes en mi, y vete ya antes de que te haga sangrar el corazón! Y él decidió marcharse, el decidió inclinarse por sus impulsos imperados por el orgullo. Se marchó…
Tras días de zozobra, angustia, decepción, confusión, duda, se planteó la alternativa de brindarle la oportunidad de hablar sobre lo sucedido, sobre lo actual y el pasado así que se encaminó en su búsqueda, buscó, realmente la busco en todos los lugares que frecuentaba y no la halló; al llegar la noche, casi por vencido se encaminó hasta el lugar donde solían ir a apreciar las nuevas luces en la montaña, donde seguro una familia se formaba.
Y allí permanecía ella sentada, de espalda, con la cabeza inclinada, sin movimiento alguno; él asombrado corre en su dirección, cuando se coloco frente a ella estaba pavorizado. Ella haciendo un gran esfuerzo logra mirarlo, mientras unas lágrimas corrían por sus mejillas, y le dijo en voz baja:
“ya no debes preocuparte por mi pasado, ya nadie querrá besar mis labios destrozados por una hojilla, ya nadie podrá admirar mi cabello pues lo queme, ni tampoco por mi piel delicada porque generé heridas profundas que pronto traerán cicatrices repugnantes. Tampoco dirán nada sobre mis ojos porque están vacios, ni sobre mis suaves manos generando tactos porque me produje quemaduras que ahora no vez porque la sangra quiere salir de mi cuerpo, tal cual mi alma quiere hacerlo. Y para mi, ya no deberé pensar más, dormiré profundamente”
El desesperado intenta reanimarla, no sabe por dónde tomarla pues estaba empañada de sangre y cuando va a tomar sus manos, se consigue con una caja totalmente vacía, donde antes había 30 somníferos, al caer en cuenta, ella no pudo sostenerse más y desmayó, el al tomarla en sus brazos, envuelto en llanto le suplicaba que aguantara, le pedía una oportunidad, le repetía que no debió juzgarla por lo que los demás decían y prometió escuchar sus palabras, le juro que no debía hacer ruido con él para que se adentrara en su vida, pero ya era tarde, ella solo sonrío y musito con hilo de voz:
“te dije que te alejaras de mi, que te iba a hacer sangrar el corazón”