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sábado, 28 de diciembre de 2013

Siempre que hablo conmigo…

Matizada en el color naranja de las mañanas,
Las nubes revoloteadas forman mi suspiro,
Trasladan serenidad a mis ansias diarias de elevarme sobre la rutina.
Un espíritu hipnotizado que detona las cornetas de los carros, cerrando los ojos e imaginando mis pasos en una playa del Mediterráneo, en las luces de Japón, junto a un vino en Francia.
Al estar rendida reflejando el cielo en mis pupilas, mis labios bajan de temperatura; hasta el más pequeño roce me recuerda lo mucho que me gusta concebir besos, que mi boca se pierda en otros labios, que mi lengua acaricie otro espíritu.
Imaginar que sujetan mis manos mientras deslizan los besos por mis muñecas hasta perderse en mi cabello, el olor del placer ruge en cada poro. Moverse por mis caderas, morder mi espalda: idea reiterada en mis sueños diurnos y nocturnos.
Posaré una sonrisa para mi amante, me vengaré de las horas de trabajo, seré feliz en el oleaje que dibujo con mis dedos en la nada.
Leeré los libros que se quejan conmigo de esta vida mecanizada, libros que coloren mis ideas.
Danzaré con la melodía más pequeña, la música siempre será el exilio del vacío.
Y me recordaré a diario que soy tan importante para mí, como las cuentas bancarias para los políticos.



domingo, 15 de diciembre de 2013

Sobre perfil


Comenzamos la montaña ausente de luz,
Nos sumergimos en la densa neblina que pululaba sobre los arboles,
El rocío se manifestaba en el parabrisas.
-Tengo miedo- pensé,
Mientras que sujetaba tu pierna.
Cada minuto que pasaba, bajaba la temperatura, subía la carretera.
Las luces del carro parecían emitir reflejos blancos, ni las luciérnagas habían salido a pasear.
A lo lejos se veía la ciudad, las luces titilaban alejándose,
-Tú, yo-
Ansiedad sentada atrás.
Por momentos me perdía lo radiante de la noche, solo vislumbraba el agua recorrer cada espacio.
Las melodías que nos acompañaban se veían entrecortadas por un sonido a lo lejos, y dos grandes faros que se abalanzaban sobre nosotros buscando la dirección contraria.
Pasamos a liderar una caravana empoderada de adrenalina,
Volantes, latidos, tensión.
Mi miedo se posó a observar tu sonrisa anhelosa,
Me volqué a confiar en ti, a dejar que manejaras la vida de los dos:

Se acercaban luces, voces, dejamos atrás las paredes verdes y nos adentramos al aire de la costa, estábamos juntos del otro lado de la montaña: Solo te pude abrazar.