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jueves, 27 de mayo de 2010

Volando a casa


Acaba la tormenta sobre esta fábrica desgastada
Ya siento mi cuerpo, ya no me pierdo en el bramido de las maquinas
Aquí estoy ¿Acaso no lo ven?
Estoy tan cansada de vislumbrarme en el resplandor del silencio.
Tomaré de nuevo mis alas infringidas para alzar vuelo en este lejano pensamiento.
Existo para ser la llanura de contravenciones, consto de los sentimientos que ciñen tu corazón.
Me dejaron cedida en el desguarnecido olvido,
Pero no hay mirada que sortee mi sonrisa, y mi sonrisa no deja que evadan mi mirada.
Me aproximo y lo sabes, me aproximo, y me maldice la lujuria que corre por mi piel.
Tus pies se vuelven torpes al sentir mi aliento unido al oxigeno que necesitas,
Vamos, abre tus brazos para recibirme,
No dilapides tu energía desertando de mis manos frías que solo desean sujetarte.
Di mi nombre aún más fuerte para poder aparecer en tus sabanas y acabar en tu suerte de parlanchín.
Tus cicatrices aún poseen el sabor de mis labios, las abriré un poco para que me sientas aún más dentro de ti.
¡Oh amor!
Me tienes aquí contigo de nuevo, prometo que esta vez si me extasiaré con tu aliento y antes de que puedas culparme de tu desdicha te saciaré con la controversia de mi existencia.
Toma las grietas que dejaste de mi alma, y deja que tu llanto se deslice por mis muslos, que tus gritos se pierdan en mi canto.
Tu cuerpo ya retorcido por fin alcanzará la dicha de las valkirias de los gusanos que vendrán en tu nombre.

martes, 4 de mayo de 2010

Mientras convulsionan mis sentimientos

Moderadamente impaciente para seccionar mi libre aliento,
He valido un poco más que sentimientos, desbordados por los ojos, ofuscados en las manos.
Poseo el indulto de medir mi raciocinio en función del daño y modificaciones que generas a mi serenidad.
Padezco de la gracia del olvido, y mis aguas aguardan rocas de aversión que emergen cuando me lastimas.
El juego de la sonrisa esquematizada en donde respeto tu libertad, arrastrando la mía, resulta cíclica. Podría ser esta la antítesis de mi felicidad, o solo un perjuicio que camina conmigo y que habla desde una voz que engaña y repite que “todo estará bien”.
No es frialdad lo que encierra mis actos, ni mis instintos emocionales,
Es la sombra de una daga malsana que reclama no ahogarse anónimamente en el espacio de la irresolución y artimañas.
La buena noticia es que teóricamente no deberíamos preocuparnos por nadie más que nosotros mismos, y cuando algún vacío desee llenarse solo usar analíticamente los elementos -o en todo caso disfraz de sentimientos- proveído por otra sonrisa, otro llanto, una voz que haga despertar el cuerpo y una boca que invite a universos.
Por lo demás, intenta alejarme más de ti, intenta mentirme un poco menos, o tan solo limitar tus emociones –o apariencia de ellos- en la sucesión de los míos, en mi inconsciente inocente en mis lagrimas silentes.