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domingo, 29 de agosto de 2010

Mi caja de muñecas


En mi caja de muñecas hay momentos estáticos, cubiertos por capas de polvo de tiempo, al limpiarlo, cada recuerdo brilla y me da un beso estremeciendo mi pecho, y sonidos, sabores, olores, cada uno llega a mí como en el momento en que eran presente.
En esa dócil caja, está el registro de las lágrimas de mi cauce o del cauce que mis palabras pudieron causar, las sonrisas están estampadas en los vestidos de mis muñecas y cada ruido cruje entre la madera y poco a poco va desapareciendo para solo escuchar mi voz en incógnita.
En mi pequeño escaparate está tu calificativo, con cada herramienta que me ayudaste a construir, con aquellas que tomé de ti, con esas que me obligaste a tener. Son mis herramientas de metal, cada una de ellas me recuerda que no debo relegarte, pero, a su vez, cada una de ellas me recuerda que no debo sujetarte, aunque tu voz quebrada me lo pida y las circunstancias mal coloreadas manifiesten ese hecho.
En esa pequeña caja no existen las frases “perdón” ni “lo siento” solo se reconstruye lo derrumbado o se extraen los fragmentos destrozados por las manos, por los pies y esas palabras hirientes que no marcas cuando hablas y que se van recolectando en la basura que oprime mis ganas de ser lo primero que tome cuando voy a ver a mis muñecas.
En el silencio de mi caja favorita, te extraño, en los rostros de mis muñecas reconfortantes creo que no me olvidas, entre la alergia del polvo que me produce mantener tus recuerdos limpios mis ojos irritados comienzan a pedirle a mi cerebro que de nuevo comience el cauce que sumisa mi ansiedad y así van pasando los días y llegan más muñecas y otras pasan a cajas de vidrio donde solo las puedo observar con risueño y melancolía, en mi caja de muñecas donde me desconecto para no pensarte pero toda su forma interior tiene atributos de tu personalidad.

jueves, 5 de agosto de 2010

Reflejo de mi No vida

La mentira como herramienta imperante de tus pasos,
De cada silaba que discretamente intentas recrear.
Eres la invención de la duda, con rostro y registro,
El pensamiento perdido de la falsedad.
No podría pedir más de ti,
No aspiro que valores ni un solo elemento de mi vida pues no valoras ni la sombra de la tuya.
Tienes el tiempo que quieras para construir tu camino, pero no tienes el mío.
No puedo adoptarte lejos de la inopia porque tú mismo la extiendes,
No soy tu madre, ni tu hermana, ni tu hija, no compartimos ningún vinculo sanguíneo como para “sentir” que soy responsable de ti, o tu de mi.
Por tanto, no tengo ninguna obligación y mucho menos deseo de ir tras de ti recogiendo los fragmentos que destrozas de tu ser, o del mío.
Te recordaré siempre, como la figura que no quiero seguir, como la vida que no quiero vivir pues a tu lado asesino mi voz.