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sábado, 28 de febrero de 2009

Trazando mis espasmos


Debo mostrar pleno acuerdo en no poder evitar que tus dedos transiten por mis labios y se humedezcan en mi boca.
Y es entonces cuando mi cuerpo comienza a estremecerse y me abandono en el particular calor de tu exhalación.

Mi tacto se sugestiona a tu placer,
En mi mente solo retumba tu nombre.
Y mi deseo requiere más.

No cohíbes tus ganas de poseerme al dejarme en mi frágil traje de piel
Y mis gemidos te van arrastrando a mi imaginación
Mis fantasías comienzan a florecer y derrumbo el resguardo de mi tabú.

Solo dejo mi cuerpo a la orden de tus besos,
A la complacencia sexual de nuestros órganos y mi continua fascinación por tu excitación.

Y en pleno clamor del acto casi por completo consumado,
Tomas mi cintura y la mueves al son de tu fogosidad;
Y lánguidamente comienzo a escuchar mi voz pidiendo que tus dientes apresen mis hombros, mi cuello, mis labios y recorran mis más íntimos espacios.

Una mezcla genuina de destilados internos y externos,
Una danza que transcurre con la melodía de mí gemir
Y cada uno de mis movimientos perpetúan la carnalidad de mi ser.

Todas mis fuerzas y ambiciones se entregan a los más cálidos e intensos orgasmos que mi mente podría comprender, que mi voz podría abordar y que mis ojos podrían contemplar.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Emprendedora perspicacia


(Silencio)
Si, es cierto,
Acaso
¿No lo puedes percibir cuando mi figura visual solo sigue tus movimientos?

Y mi sonrisa,
Ella solo trata de ocultarte que me desintegro ante tus besos.

Solo cuando tus caricias van coloreando mi dorso
Y tu lengua se va asomando por mi cuello…
¡Ah!
No puedo evitarlo,
Rompes el silencio, acabas con mi formalidad.

Solo son tus gestos.
Si, continúa sonriendo, crees que dramatizo con esto.

Déjame planteártelo de otro modo:
Me embarga cada momento que estoy contigo.
Y aún te falta descifrar lo que contiene mis ojos.
Solo si te detienes un momento a buscar las respuestas a tus preguntas en ellos, te saciará un sentimiento desbordador, aún más profundo que aquel que mis palabras te pueden hacer sentir.

¿Ahora comprendes mejor?
Te convertiste en el guardián de mis sueños,
En el aroma de mi tranquilidad.
La apariencia de mi equilibrio.

Por eso mantendré mis brazos abiertos,
En cada fragmento de tiempo que quieras perderte en mi pecho,
Y en todos los momentos que deseo callar sobre el tuyo.

domingo, 1 de febrero de 2009

Desde el bosque que atrapa mi atención


Aún continúo en este estrecho bosque de susurros,
He transitado gran parte de su silencio,
Me he detenido en algunos recuerdos.

El crepúsculo ha reinado en todo mí transcurrir
La sombra del miedo ha seguido mis pasos.

Cuando he intentado vislumbrar alguna latente luz que guíe mi andanza la tormenta decide que me resguarde en una húmeda gruta y pierdo toda esperanza.
Caigo desanimada en las secas hojas que forman una lúgubre alfombra.
Mis ojos cristalinos buscando el opaco cielo,
Mi rostro inmóvil en la perpetuidad del tiempo.

Y nuevamente elevo mi marchar,
Nuevamente busco una luz a la cual poderme aferrar…

De repente aparece una etérea nube que irradia refulgencia
Mis manos tratan de tomarla pero se difumina cuando creo estar sobre ella,
Y cuando se aleja toma la forma de tu rostro sonriendo,
Animándome a seguir.

Continúo tras tus pasos,
Ya puedo escuchar a lo lejos tu voz relatando promesas de adhesión.
Repites que me acompañarás hasta el final de este ceñido bosque
Pero desapareces por intervalos,
Enmudeces cuando mi sollozo se hace presente.

Y heme aquí paralizada,
Detenida en un liliputiense respiro.
Me llamas fuertemente pare que te siga en un solo camino,
Pero sueltas mi aliento ante la sombra del miedo.

Quizás también estás perdido en este constante crepúsculo,
Probablemente tu temor a que se repita el pasado golpea tu garganta mientras mi sollozo te busca y tus dudas ante mi ligera luz hacen que tus ojos se pierdan de los míos.

Y seguimos en las andanzas que la incertidumbre nos preparó,
Continuamos en el titubeo de sujetarnos en la oscuridad de la razón.

Ya no quiero corretear en tu búsqueda,
No pretendo que dudes de mi realidad.

Espérame en la dirección correcta o por favor, aleja tu refulgencia de mis agotadas pupilas, porque ya comienzo a extrañarte,
Comienzo a sentirme embargada por tu presencia.
Suspendida en la invariable interrogante:
¿Ahora que sucederá?