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martes, 22 de marzo de 2011

Paseando entre la realidad y la apariencia


Has tocado a la puerta, has llenado el buzón,
 Retumbado el timbre del teléfono, te has asomado por las ventanas,
¿Cómo es que quieres entrar a este lugar fortuito?
No conoces las paredes, ni las habitaciones, que hay en cada estante,
Que accesorio cubre cada mueble, si hay claridad u oscuridad, si existen camas o solo habitaciones abandonadas.
Solo has sentados tus sentidos en el porche junto al jardín exótico, has podido observar solo algunos colores de esta mansión, pero nada más que te empuje a una entrada que puede ser peligrosa, ¿o no?
Yo que he vivido como ave enjaulada, cantando por un poco de alimento, sedienta y estática mientras enmudecía mí canto. También he conocido lo que es vivir como un pez en este mundo turbulento, un pez que no puede hablar ni manifestar emociones, solo nadar en el mismo lugar en el cual siempre pueda ser visto.
Me ha tocado manifestarme como un cordero, en donde aún sabiendo que sacrificarían mi suspiro, me entregaba a la suerte ajena.
He corrido como un corcel a las orillas de un mar abierto, he sido un delfín de circo, una gatita escondida.
 Pero también he sido quiróptera, he jugado a ser leona, silente serpiente que espera clavar los colmillos. Me he llevado sangre a la boca, y se han llevado la mía en otra boca.
Castigada como yegua de carga pesada,
Olvidada como mascota en vacaciones lejanas,
Usada como monita en comercial de televisión, desvalijada como cualquier habitante de zoológico. He llorado con unos ojos inmensos y melancólicos como los de las vacas, me he quejado como un águila cuando es amarrada mientras se llevan a sus pichones, he sentido la soledad aún cuando miles de persona me rodean, como una ardillita aprisionada.  
Y ahora este corazón que se acerca a mi puerta…
Ahora tu entusiasmo que me llama por la ventana, que gira en torno a todas aquellas rejas, sombras, cadenas, y ausencias que quedan del pasado, vestidas de flores amorfas, cubiertas de brochazos de olvido.
Coloco mis manos fuertemente sobre la ventana, pues quiero tomar las tuyas y hacerte habitante de mi morada, pero siempre el vidrio me señala las cicatrices que han quedado y entonces hago un lazo tras mi espalda para no apresurar mi emoción y solo poder observar tus hazañas.
Estas paredes también me han enseñado el tornasol de las emociones, y como cambian al son de las circunstancias, yo también he querido entrar a casas ajenas, con el corazón en la boca y las venas histéricas, pero cuando paso el umbral de la bienvenida comprendo que no es allí donde quiero estar.
Es debido a todo esto que mi casa continua siendo la olvidada de la cuadra, la de rejas opacas, la de jardín deforme, la de puertas siempre cerradas, la de ningún habitante manifiesto.
… A diferencia del largo tiempo que permanecí tumbada en una cama, sin importar el teléfono o la correspondencia, sin interesar los llamados a la puerta o los gritos de afuera… Esta vez he recobrado mis pasos para solo estar frente a la ventana y observarte día y noche, y sonreír de tus movimientos y no impedir tus intentos de entrada.
Esta vez dejaré que lo hagas, ya no tendré el alma de un ser que no se puede expresar.
“Si en verdad quieres la pelotita que cayó en mi propiedad, arriésgate a ganar en mi campo”.

jueves, 17 de marzo de 2011

Sabías ancianas


Allí van las dos ancianas que sonríen ante ventanas recién abiertas,
Siempre con un caminado particular, con sus ojos llenos de tiempo;
Pasan saludando a quién a mediadas horas del día, pasarán buscando para comenzar el principio del fin. La oleada de lamentos por el “adiós” que nunca se pronunció, por las palabras que se dejaron para otro momento.

Adelante, sabias ancianas, Muerte y Ausencia, esperaré con mi persiana entreabierta.

Visita incierta


En las alturas me reconoce hasta el rocío extranjero,
Puedo mantenerte en la cuerda solo con cerrar tus ojos y apostarme en tu cuello.
Atrévete a vencer el derecho a la duda, cambia las cartas desgastadas, de promesas escritas en hielo, de frases al nivel del mar.
¿Qué puede ser de mi cuando se reservan las realidades alternas?, ¿qué puede ser de ti cuando confundes lámparas con luciérnagas?
Muere por segundos y me reseñas lo que el destino te dejó por defecto,
Muere por un segundo y grítale a la vida por un instante más de tus manos en mi cintura y tus dientes en mi pecho;
 Y cuando despiertes acaba con los sueños en que te encuentro, para así asegurar que no entraré en letargo con tu rostro y los abriré mientras te llamo aún saliendo del descanso inocente.
Ya he compartido con tu indiferencia y la torcedura de los hechos,
Consumiste la mitad de mi boca, y acompañé tu veneno en una larga noche prohibida, rebosada de arrepentimientos.
Me apego a tu felicidad programada y carnal, con sentimientos de paja, con valor de alma en pena.