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sábado, 29 de marzo de 2008

Intentos


Imaginando una nota melódica violenta obsoleta,
Pasos y pasos a lo desconocido.
Cíclicos silencios absorbentes, malditos.
Siguiendo tus pasos ¿por algún motivo?: Orgullo,
suspiro, ideas y el aroma a ironía.
La oscuridad de grandes calles interrumpidas por nuestro caminar
Y el inteligible lenguaje de mirar.
Alimentando mi inclemente inseguridad a susurrarte
De aquí a allá no hay nada más que mi impalpable canto…
Soy el palpitar de tu tensión, la presencia de un error.
…Y aún seguimos por grandes calles oscuras…
¿Y que me dices del olor a “mar”? Tan perfecto como las circunstancias que nos ataron.
Sin embargo tus manos siempre sostuvieron mi aterrizaje.
Tus manos mantuvieron mis lágrimas desde la lejanía de tu presencia.
Y fueron también las responsables de que mi cuerpo vibrara bajo una sinfonía abstracta.
No fueron palabras las que contuvieron mi aliento,
Son imágenes las que habitan mi recuerdo:

Sobre un puente, frente a un muelle pestilente, en un barrio colorido, bajo edificios inmensos, en un bar abaratado y con un exquisito aura todo tango.

Y lo pesado de enfrentarse a tu orgullo se atenuaba con lo liviano de tu sonrisa,
Y la sutil picardía de tus ojos que delataban un profundo ocaso más allá de la muralla que sostenías.

Que falacia de picardía, me invitaba y luego me escupía.
No logré encontrar el límite de tu negación y el principio a temas ya conocidos.
Como un desconocido por momentos y en instantes a quien tanto aprecio.
Y si subo el tono de mi voz hasta aplacar tus sentidos,
¿Entonces podrás dejarte llevar en un momento?
Esa pregunta se pierde en la distancia física genuina, frívola.
Pero hasta hoy en día sigue siendo una de mis interrogantes favoritas.

Espejismo de elocuentes frases, incitador del silencio profundo:
Que mis deseos lleguen a tus oídos y que el aroma de mi caballo no se pierda de vista en la paleta de tus sueños.

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