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viernes, 28 de marzo de 2008

Ultimo viaje


Frió adormecedor en mis manos, me perturban tantas gárgolas sobre estas tumbas y aún no logro percibir la tuya, se que te dejé cerca del árbol marchito porque tus sentimientos se parecían a el, estabas justo detrás del sacerdote pedófilo y al lado del suicida de la cuadra, te coloqué justo en frente de mi abuelo para que recordaras el olor de mi apellido.

La ultima vez que vine a visitarte con mi vestido violeta creo que una lágrima recorrió mi mejilla y choco frente a la losa de tu aposento, como es que aun después de muerto lo logras? es como si todas quisieran correr cuando recuerdo tu nombre... te había dejado unas rosas negras que yo misma pinté, una de sus espinas aún esta dormida en mi dedo.

He venido a contarte algo, no podía esperar hasta mañana, así que debí entrar por el agujero de la pared justo como el día que te traje y bese por ultima vez tus labios; te encantará ver mi nuevo vestido, le dibuje tus gritos en la cola y le coloque los restos de tu cabello que aun conservaba. Esta noche no quería estar sola, esta noche me pesan las palabras: mi corazón debe hablarte.

¡Por fin te encuentro amor mío! acaso te escondías de mi entre esta hierva que crece sobre tu frío aposento? como siempre tratando de ser indiferente y “heavy”, tu nunca aprendes. Esta noche te traje una vela y justo viene nuestro aniversario así que también te traje mi canto.

Ha pasado mucho tiempo desde que nos separamos, he dejado todas tus cosas tal cual, no he movido ninguna partitura ni he hecho a un lado tu ropa, tampoco he movido ni un disco (ya no los escucho, ya no escucho) tu perro aún me acompaña y tus botellas continúan en la misma mesa...
Algunas veces de noche olvido que no estas y desde la cama grito tu nombre hasta desgarrarme la garganta, ahora también hay sangre en ella.

Esta noche he venido a confesarte que me arrancare los ojos, que hundiré tu katana en mi cuello e introduciré pétalos en mis oídos, tal vez tenga un poco de miedo pero debo ir a buscarte para separarnos una vez más, para pedirte perdón por arrastrarte por todas esas cuadras y enterrarte agujas en el corazón, por apuñalarte una y otra vez y por comer por un mes tus órganos. Me parte el corazón recordar tus ultimas palabras pero también me alegro por lo duro que fuiste conmigo, no comprendías que tus palabras quemaban, arrasaban con mi sonrisa...

Te he extrañado desde esa noche he dormido solo unas cuantas, te escrito mil plegarias, y ahora de nuevo me encuentro frente a la tumba que cabe con mis propias manos, tu cuerpo debe estar repulsivo para los ojos humanos tu olor debe ser de los mil demonios y tu sonrisa debe estar borrada y aun así me muero por posarme junto a ti.

Ya no hay vuelta atrás, ya no debo pasar noches tratando de dibujarte sobre la almohada, mi alma por fin descansara, ya no debo pensarte más este es el adiós final.

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