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domingo, 13 de mayo de 2012

23 minutos


Siempre consiente mis lunas excitadas,
Conoce mi mirada; la forma de acercarme a sus piernas; el gesto de mis labios; el cambio de mi voz. Conoce mis límites y fronteras, hasta donde puede llegar mi corazón.
Y sus ganas a veces pueden más que la construcción de mi orgasmo, y culmina dejando mi horizonte blanco, húmedo.
Existió un momento en que desconectó los cables de mi realidad, y al sumergirme en el más complejo acto sexual me dejó caer al borde de la añoranza, y lloré en sus brazos, mientras él, con una mirada desorientada cubría mi pecho.
Tampoco sé que sucedió esa noche, pero le dio de nuevo calor a mi alma, fueron sus besos, sus gestos, su manera de recordarme que podía consumirme cuando lo quisiera.
Me hizo el amor y me convirtió en el,
Tuvimos sexo, o el sexo nos hizo parte de su poder… tampoco lo sé.
Y vienen de nuevo esos ataques, mis piernas tiemblan y mi mirada se nubla, los libros dicen que son orgasmos múltiples, yo digo que son flagelaciones a mi ego de no quererte lejos.  
Eres algo parecido a una droga, generas los mismos síntomas de la abstinencia cuando no puedo por lo menos posar mi boca en tu cuello.
Y, amor, te diré algo más, se me han perdido lagrimas en tu nombre y van a parar en esos abrazos desesperados, te llevas bien con mi alegría, le encantas a mi lujuria, mi cuerpo sueña con reflejarse en tus ojos serenos y estas en la punta de mis nervios, así que, por favor, ten cuidado: cuídame.

2 comentarios:

Darko Wiggin dijo...

A veces una persona necesita que la cuiden 23 horas y otras veces solo necesita 23 segundos...

Dark Queen dijo...

:) entiendes como es todo esto...
A veces con un gesto ni mil palabras pueden; pero otras veces es necesaria por lo menos una palabra!
Saludos.