El arcoíris en el que me adentro posee temblorosas palabras,
baja su mirada cuando conecto mis ojos a su luz.
Sonrío de su retraimiento
me dejan atónita estos colores,
no conocía la mitad de ellos,
quisiera tocarlos en este aire que me incluye en la intimidad,
un sentimiento violeta que cruza el río.
Corro efusivamente a beber de sus aguas, pero el arcoíris me detiene con sus manos y solo moja mis labios con unas gotas.
Atónita, clavo mi mirada en sus ojos y con un titubeante movimiento alza mi cuerpo y conoce mis límites y costados, esquinas y laterales.
Cubre mi rostro con el color de su sentimiento,
besa mi pecho al son del azul,
intuye mi alma.
Ahora es la luna quien me saluda,
me acogen las flores que he creado con mi imaginación.