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miércoles, 3 de agosto de 2011

Replica a las sombras


Dejaré unos sueños aquí postrados,
Buscar conocer tus recuerdos, enmarcarlos en el ventanal de los anhelos.
Sabría ser tu primera palabra luego de un largo silencio;
En el mío, tu imagen sale a tomar un mojito cubano y baila abrazada a mi sonrisa, estremece mis conceptos.
Cuando inhalo tu exhalación comprendo la circunstancia de tu presencia,
Mi ego dormía cuando entraste,
¿Fue de noche o de día?
Mi cielo estaba sombrío,
Habían flores marchitas, la muerte fue mi vecina, mi mascota: luciérnaga… había desaparecido entre tantos libros.
Escapé de un tren en llamas y vagaba sin determinación.
¿Qué color le diste a mi sol?
Ahora las mañanas parecen ser miel, ¿sabes? Como tus ojos…
Y las noches con una luna mora, una luna voceada en tu pecho.
Y figuraste en las intenciones de mis pasos.
Edifiqué todos mis designios para generarle combustible a tu bienestar: todo un desván de herramientas a la orden de tu vida.
Solo probar hacerte feliz.

domingo, 24 de julio de 2011

Titular de prensa


“El color de las flores volcado en sus pasos”, pensó.
A los hombres de mucho trabajo les ceden pocas palabras,
A los hombres de mucho trabajo la soledad les viene en dosis recetadas por el amarillismo.
Pocas miradas fuera de los patrones, muchos actos sistematizados.
Está vez prefirió mirar las orquídeas,
Rió con gracia cuando la vio caer en una fosa de promesas: muchos la usan, pero aún más las desechan.
Detuvo su marcha para darle una mano tangente, real; algo apenada agradeció el gesto. Tenía retazos de poemas pegados en la espalda, del cabello le colgaban frases risueñas: “te prometo que nunca te dejaré”, “te prometo que jamás te olvidaré”, “te prometo que no habrá nadie como tú”…
A las mujeres las atropella la necesidad de promesas,
Las mujeres viven con una soledad antepuesta por su ideal real.
Por eso lloran a escondidas, por eso esconden la mirada.
Esta chica, algo fugaz, contrarrestaba la presión de los sentidos para enfocarlos en su aura: tenía el olor de fantasías secretas, esas que nunca se dicen por temor a la burla; mirada eterna: el cielo y el mar unidos, imagen que solo se recuerda puesto que ya observamos el mar de forma banal; su piel como la nube esponjosa, cuando nos atrevemos a mirar al cielo; su voz como hálito de ninfa, esa que añoramos cuando el miedo se vuelve en un monstruo terrícola; y, a que sabía? –pensaba.
Se bajaron un rato de la tierra para vengarse de la rutina, se contrarrestaron de las maquinas andantes que van de su trabajo a casa, a bares donde conocen cada adorno, incluyendo cada hombre, de caminos llenos de insufribles ladrones de vida.
Y se mantuvieron en su universo paralelo, en donde la felicidad se llama: vida.
Consumieron la fruta prohibida mientras eran sus propios dioses,
No pertenecían al número de un país, no llevaban el nombre de otros hombres,
No vestían a la moda, pues la moda era el vertedero trasero de su reino, podían mirarse aún con los ojos cerrados y entrar el uno a al otro como una canción que resuena en la cabeza y palpita el corazón, promoviendo la lujuria en un danza candente.
En definitiva se olvidaron del mundo que se olvida de ellos cuando no se trata de dinero, diversión, bienes materiales o ambición.
Pero los mundos paralelos tienen horario de moteles y acaban con una voz que te dice amablemente: ¡se acabó el tiempo!...
La nota de prensa de ese mismo mundo real, innegable y supuestamente efectivo expresaba al otro día:
“Muere pareja al caer de un quinceavo piso, los cuerpos fueron encontrados por un grupo de niños que manifestaron sentirse feliz por la sonrisa de los fallecidos. No se sabe la causa de muerte pero dos ancianos que pasaban por el lugar al momento de recoger la evidencia musitaron con añoranza: esa pareja consiguió el mérito del alma en un orgásmico amor”

jueves, 14 de julio de 2011

2011

Tocaban a la puerta de mis labios unos besos, ansiosos por salir, 
encaprichados con tu boca.
Yo los contenía con una cerveza a medio sorbo, pero revotaban al verte la sonrisa.
Tenías un “no sé qué” dejando enajenada mi atención.

Tal cual como caramelo en un mostrador, 
te saboreé con la primera mirada, 
me acerqué con la segunda y te llevé a la boca con la tercera.

Puedes concéntrate en mis pupilas, 
en el contorno de mi mentón, 
en la calidez de mis pómulos, pero pruébame sin permiso, con deseo y sin perdón

Le agradaste a mi suspiro, 
deformaste mi egoísmo en un cielo nítido.
 
Recibe este colectivo de objetivos encausados en tu nombre.

domingo, 19 de junio de 2011

¿Cuál es el nombre?

Podría estar en lo cierto, 
con suerte de cerveza verde mareada.

Me gusta su sonrisa, lo prefiero sin emboscadas.
Imaginarlo en mi vacío clandestino, en los bares de mis horas pesadas,
con sus labios en mi piel, quizás en un abrazo a media luz y sin sonata.

Tenía una historia para sus palabras,
tiene el don de retroalimentar el brillo en mi mirada.
 Silencia los grillos de otras historias con intenciones marcadas.

Un paseo por su espalda, 
una batalla en su lengua, el exilio de un gemido. 

¿Ahora?
Dime tu a donde vamos ahora.

sábado, 11 de junio de 2011

Isis de la noche

Danzaba libremente por la niebla, 
brazos abiertos para tocar al viento mientras se mecía por el espacio como ave de mil plumas negras como la noche.
La luna la gestaba en lagunas mientras crecía siendo arboles. 

Ella cuidaba la oscuridad de aquellas torres de madera y con voz de niña, 
espantaba moscas con lucido empeño. 

¿Y que deseaba en las mareas del tiempo? 
¿Qué lograba atraer en su danza sutil por las tinieblas del silencio? 

Vampira de nombre ancestral, 
dueña de los demonios vagantes, 
resucitada noche hecha mujer.

 La veían salir de los arboles los príncipes azules,
 huían pálidos escondiendo su arrogante aliento para las gansas del pantano. 
A esta súcuba no se le podía caer con cuentos de triunfos mitológicos pueblerinos; no.
Esta penumbra con sensual forma era leyenda prohibida, 

 Altiva amante, 
más bien pensaba en guerreros, hombre solitarios con cicatrices de tiempo en guerras, transeúntes sin miedos a cuentos múdanos, capaces de ser pasajeros en su marchar intrépido. 

Ella con tiempo sin tiempo, 
alma azabache ilustrada con estrellas.
Había aprendido a ser niña y resulto ser eterna. 


sábado, 7 de mayo de 2011

Es ésta melodía



Frecuentaba caminar en el espacio.
En la taciturna vía láctea.

Corría por la sabana, 
surcos de aire bloqueaban mi exhalación, 
entrabas a mis pulmones haciendo eco por todo mi cuerpo

Me desquitaré ésta noche,
 mis historias no serán mortales.

martes, 22 de marzo de 2011

Paseando entre la realidad y la apariencia



Has tocado a la puerta, 
 retumbado el timbre del teléfono;
te has asomado por las ventanas.

¿Cómo es que quieres entrar a este lugar fortuito?

No conoces las paredes, ni habitaciones, 
qué hay en cada estante;
que accesorio cubre cada mueble, 
cómo juegan la luz y oscuridad.


Yo que he vivido como ave enjaulada, 
cantando por un poco de alimento, 
sedienta y estática mientras oscurecía mis ojos. 

Como un pez en este mundo turbulento, 
que no conoce las palabras.
Como cordero, 
que aún sabiendo que sacrificarían mi suspiro, 
me entregaba a la suerte ajena.

He corrido como un corcel a las orillas de un mar abierto, 
he sido un delfín de circo, 
una gatita escondida.

 También he jugado a ser leona, 
silente serpiente que espera clavar los colmillos. 
Me he llevado sangre a la boca, 
se han llevado la mía en otra boca.

Castigada como yegua de carga pesada,
olvidada como mascota en vacaciones lejanas,
desvalijada como aldea. 

He llorado con unos ojos inmensos y melancólicos, 
como los de las vacas;
me he quejado como un águila herida, 
 he sentido la soledad aún cuando miles de persona me rodean, 
ardillita aprisionada.  


Emociones tornasol, 
cambian al son de las circunstancias.

Yo también he querido entrar a casas ajenas, 
con el corazón en la boca y las venas histéricas.

Arriésgate a ganar en mi campo.

domingo, 16 de enero de 2011

Consumación


Me embarga la forma que tienes para hacer felices mis días, 
la ligereza que aportas a mis períodos difíciles, 
te agregas a mi felicidad.

Cuando me miras a los ojos, sin pronunciar palabra alguna me das un recital, 
encierras mi rostro en tus manos,
dibujas mi sonrisa con tu aliento
besas mis labios.

Sosiegas las tormentas que anteceden los cambios, 
siempre tomando mi mano.
Me conviertes en un ser resplandeciente,
vienes a mí y sostienes mi cintura mientras danzamos al ritmo de nuestra compañía.

Tú, cual niño, jugueteas con mis mejillas, 
vas esparciendo cosquillas por mi cuerpo
cuando ya exhaustos de tanto estallar en risa, buscamos el silencio para encontrarnos de nuevo en los sueños, donde yo te llevo a volar y tú me abrazas en burbujas de cristal.

Allí estás de nuevo cuando mis ojos quieren despertar, 
de vuelta un abrazo excepcional,
calor de mis días, 
elocuencia de mi canto, 
todas las nubes que me saludan fuera, 
mi placer y virtudes.

Solo que, 
esta vez me confundí de nuevo.
No existes, 
eres una vil proyección de mi fantasía.

No tienes ni rostro, ni tacto, ni olor, ausencia de nombre y recuerdo de voz.
No existes.

viernes, 7 de enero de 2011

Revelando colores


El arcoíris en el que me adentro posee temblorosas palabras, 
baja su mirada cuando conecto mis ojos a su luz.

Sonrío de su retraimiento
me dejan atónita estos colores,
no conocía la mitad de ellos, 
quisiera tocarlos en este aire que me incluye en la intimidad, 
un sentimiento violeta que cruza el río.

Corro efusivamente a beber de sus aguas, pero el arcoíris me detiene con sus manos y solo moja mis labios con unas gotas.
Atónita, clavo mi mirada en sus ojos y con un titubeante movimiento alza mi cuerpo y conoce mis límites y costados, esquinas y laterales.

Cubre mi rostro con el color de su sentimiento,
besa mi pecho al son del azul, 
intuye mi alma.

Ahora es la luna quien me saluda, 
me acogen las flores que he creado con mi imaginación.